— Para quién es

La casa casi nunca está lista para la foto.

Viven en ella y tienen sus trastos a la vista, o ya es buena pero le sobra un detalle. Entre hacer las fotos y subir el anuncio hay un paso, y ese paso lo damos nosotros.

Lo use el comercial que capta y publica o la agencia que quiere un escaparate homogéneo, el trabajo es el mismo: que la vivienda se vea como debería, sin que el comprador se sienta engañado en la visita.

— Dos casas, el mismo paso

Recoger la de uso diario. Pulir la de revista.

Vivienda de uso diario

La casa es una vivienda, no un catálogo

El propietario vive ahí: hay trastos en la encimera, cables, ropa por medio, la nevera llena de imanes. No vas a pedirle que lo vacíe ni a volver otro día. Recogemos la toma —ordenamos lo que distrae, neutralizamos lo que afea, damos luz— y la dejamos como si la hubieran preparado para la visita.

Vivienda de alto nivel

Ya está bien. Falta el último detalle

El reportaje es bueno, pero hay un reflejo en el espejo, un enchufe en mitad de la pared o una silla que rompe la composición. Lo quitamos sin que se note la mano y dejamos la foto a nivel de revista. El acabado fino que tu cliente de gama alta sí nota.

— Te suena, ¿verdad?

Momentos en los que llamarías a Retokia.

01

Viven en la casa y no hay forma de recogerla del todo antes de hacer las fotos.

02

El reportaje es bueno, pero hay un reflejo, un enchufe o una silla que rompe la foto.

03

Acabas de firmar la nota de encargo y el piso tiene que salir hoy, sin tiempo de fotógrafo.

04

El propietario te llama a los dos días preguntando por qué su piso no se ve mejor.

Si te has reconocido en alguno, ya sabes por dónde empezar.

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— ¿Eres fotógrafo?

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